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jueves, 9 de septiembre de 2010

Algunos estudios sobre participación ciudadana, ciudadanía y ciudad

Por: Lic. Luis Marín
lmarin@socialconsultores.com


Los estudios que se ocupan de los procesos participativos de la década del ochenta, fueron motivados principalmente por el auge de la participación popular en una década en la que los gobiernos de izquierda detentaban el poder e innovaron en el Gobierno local, por sus propuestas participativas ciertamente inclusivas, aunque no necesariamente efectivas. Algunos de los estudios más representativos de esa época pueden ser los de Henry Pease (Construyendo un gobierno Metropolitano: políticas municipales 1984 - 1986), o el de calderón Cockburn (Izquierda y democracia: entre la utopía y la realidad. Tres municipios en Lima). Este último es de particular importancia para nuestros intereses ya que estudia los procesos participativos en tres distritos de Lima, uno de ellos es San Martín de Porres. Además revisaremos lo trabajado en Conquistadores de un nuevo mundo: De invasores a ciudadanos en San Martín de Porres, publicado en 1986 por el Instituto de Estudios Peruanos. Esta obra que reúne a Carlos Iván Degregori, Nicolás Lynch y Cecilia Blondet.

Cockburn y Villanueva (Izquierda y democracia: entre la utopía y la realidad. Tres municipios en Lima) tratan de describir y caracterizar tres municipios en Lima Metropolitana, que tienen como característica común el haber elegido a gobernantes de la llamada Izquierda Unida en las elecciones de 1980, las primeras elecciones democráticas de alcaldes desde la década del sesenta. Lo más resaltante del estudio de estos autores, es que describen detalladamente la raíz izquierdista de los burgomaestres que se suceden durante tres periodos consecutivos, y establecen que, de acuerdo a la relación con el partido y sus facciones, se construye una forma particular de relacionarse con los ciudadanos. En esta publicación también se destaca el proceso en que la crisis económica va mellando las formas de hacer política desde el gobierno local, y además, las formas en que la población responde a los problemas distritales, llevando a cabo procesos de movilización sinal que responden precisamente a lo álgido de sus carencias. Es de particular interés para nosotros, este último punto, ya que se considera como antecedente directo a la participación auspiciada por el gobierno local y comprendida en la legislación de esta época. Rescatamos el esfuerzo de los autores por entregarnos un panorama mas o menos claro de las formas en que la población buscadaza su inclusión a la ciudad mediante la exigencia y acción para la consecución de sus derechos sociales.

El texto compilado por Pease: Construyendo un gobierno Metropolitano: políticas municipales 1984 – 1986, podría decirse que es una revisión de la primera respuesta de los gobiernos locales luego de tres años de experiencia democrático participativa, esta obra, según Pease, “es un intento de repensar las políticas municipales diseñadas y aplicadas en un período de gobierno local, el que corresponde con la administración de Izquierda Unida presidida por el alcalde Alfonso Barrantes entre 1984 y 1986”. Sin duda, pensar en la articulación de los núcleos municipales locales, desde una perspectiva metropolitana, es un ejercicio que vale la pena revisar, puesto que en el texto se destacan los programas municipales, su formulación, ejecución y su respectivo monitoreo. Este es un encuentro entre lo que se esperaba encontrar en la realidad y lo encontrado. Desde el gobierno metropolitano, se construyen también visiones y formas de entender la política, que no calzan necesariamente con la realidad de una Lima que se consolida en algunas partes, pero que conserva segmentos emergentes de población. Es decir, de una Lima no integrada y no pensada como un todo, menos desde el ámbito metropolitano, pero que está en un claro esfuerzo –la población y sus nuevas autoridades- por encontrar un sentido, una salida común que recoja las inquietudes de todos en el nuevo juego democrático.

Por otro lado, en Conquistadores de un nuevo mundo: De invasores a ciudadanos en San Martín de Porres, se hace un estudio de caso de una parte del distrito de San Martín de Porres, de la zona de Cruz de Mayo. En este interesante estudio se revisa el proceso de urbanización de Lima, que se ve reflejado en esta pequeña zona a orillas del río Rímac. Las migraciones han sido sin duda, un fenómeno a gran escala que ha cambiado la estructura de la sociedad peruana y las formas de relación entre los individuos. Muchos de los procesos de urbanización están ligados a procesos de autoconstrucción popular, en los que migrantes se hacen ciudadanos haciendo su propia ciudad. Esta idea es transversal a todo nuestro estudio, ya que creemos que es en este proceso en el que se ha reflejado las potencialidades de una población que consolidó su territorio, basándose en grandes esfuerzos organizativos, que dan cuenta a su vez de las estrategias con las que la población se relacionaba con el Estado.

Los estudios de la década del noventa han sido numerosos y frondosos, han abarcado un sinnúmero de manifestaciones de movilización popular, que de alguna manera nos sirven para contextualizar la etapa previa de nuestro estudio, ya que es precisamente el factor de lo que se ha llamado la década de la antipolítica, aunado con los efectos de veinte años de violencia política en nuestro país, lo que creemos ha debilitado las formas de participación ciudadana en nuestro país.

Algunos de los trabajos más significativos durante esta época, pueden ser los del Instituto de Estudios Peruanos. Empezaremos por el trabajo de principios de esta década, sobre empresarios migrantes en la “nueva Lima”, el trabajo de Norma Adams y Néstor Valdivia: Los otros empresarios: ética de migrantes y formación de empresas en Lima. Este trabajo da cuenta de las estrategias de inserción de los nuevos limeños en Lima Metropolitana, particularmente en la zona comercial de Gamarra, ubicada en el distrito de La Victoria. A partir del recojo de información mediante historias de vida, se reconstruye la trayectoria de estos migrantes que, haciendo uso de sus redes sociales (o redes de paisanaje) se inscriben en lo que podría denominarse la Lima pujante de fin de siglo. Con todas las limitaciones estructurales que conlleva un proceso de migración, estos provincianos surgen escalando paso a paso y lentamente, el camino hacia su independencia económica, pero a su vez su independencia social. Si hemos dicho que antes del noventa hubo ciudadanos que se hicieron haciendo ciudad, podemos decir que el estudio de Adams y Valdivia recoge el tránsito de una subordinación a un paulatino empoderamiento, expresado ya en algunas zonas de Lima en la que los nuevos ricos se adueñan del territorio, llevando sus costumbres, prácticas y creencias, peor más allá de ello, legitimándolas en la costa.

Otro de los textos pertinentes de revisar para esta investigación, es Cono Norte: problemas y posibilidades. Este texto apareció a principios de la década, y significa un precedente que nos acerca a la configuración de lo que hoy se denomina Lima Norte. Algunos de los temas tratados en este texto, ya habían sido explorados por Cockburn y Villanueva. En Cono Norte se describen algunas importantes formas de organización social e innovaciones en las formas de hacer política de esta izquierda ahora en el poder. A lo largo del texto se resalta el incremento de la importancia de las organizaciones vecinales, tanto para efectos de diagnóstico como por los procesos que ellas emprenden, en los que se encuentran los representantes de las organizaciones vecinales con los funcionarios municipales, sindicatos de trabajadores, y otras organizaciones. Se percibe que en la época estudiada, las diferencias no eran tan amplias entre estos grupos, y se conservaba aún el sentido de comunidad.

A finales de la década, apareció un texto compilado por Martín Tanaka. En El poder visto desde Abajo: democracia, educación y ciudadanía en espacios locales, quien a lo largo de varios textos reflexiona acerca de la democracia, de sus autores y sus características diversas, teniendo en cuenta las particularidades de cada uno de los distritos. Particularmente, en el texto sobre el caso del Agustino, Tanaka reflexiona acerca de la naturaleza de los movimientos sociales, que con la construcción de la ciudad mediante las luchas por los servicios, se va paulatinamente convirtiendo en ciudadano. Este argumento es transversal a lo largo de diversas investigaciones. El doblamiento de Lima y las formas de asentamiento se relacionan directamente con las formas de organización social y las preocupaciones con lo público.

Entre los estudios posteriores al año 2000, y que incorporan los nuevos espacios de concertación ciudadana, se encuentran dos autores que pensamos centrales para nuestro estudio: Jaime Joseph e Isabel Remy. El primero, ha venido trabajando el tema de la participación popular en el crecimiento de la ciudad a lo largo de varios trabajos. Para nuestro estudio, revisaremos La ciudad, la crisis y las salidas: democracia y desarrollo en espacios urbanos meso, publicado el año 2005, en dicho texto el autor repasa diversas experiencias de participación ciudadana sucedidas en la parte norte de Lima metropolitana, haciendo un análisis de los procesos paralelos entre lo que él llama bifurcación de nuestras ciudades y la fragmentación.
Por otro lado, Isabel Remy, en Los múltiples campos de la participación ciudadana en el Perú: un reconocimiento del terreno y algunas reflexiones, a partir de análisis de caso de diversas fuentes, nos acerca a reflexiones generales acerca del comportamiento de la ciudadanía frente a los nuevos espacios participativos, pero también nos acerca a una tipificación de los tipos de participación, frente a los viejos y nuevos espacios.

Como hemos visto, las entradas a los estudios de la participación ciudadana son variadas, de diversos tipos y con enfoques más o menos establecidos. Los estudios desde el terreno se encuentran enmarcados en análisis que surge desde lo práctico. En la mayoría de los casos, estos estudios dan cuenta de un panorama en el que el peso de la participación popular y la interacción con las autoridades reflejan las prioridades de los pobladores, en su tránsito a ciudadanos, y nos llevan de la mano por los procesos de construcción de ciudadanía, exigiendo derechos civiles, sociales, y políticos, no necesariamente en ese orden.

martes, 25 de agosto de 2009

Comentarios a: Perú: 1890 -1977. Crecimiento y políticas en una economía abierta

Rosemary Thorp y Geoffrey Beltrán

Por: Soc. Luis Marín
lmarin@socialconsultores.com




Uno de los efectos de esta época, fue la expansión -y porqué no, el desarrollo- de la clase media. Prueba de ello fue el incremento del territorio urbano, y este fenómeno no solo es nacional, sino mundial. En el Perú por lo efectos de la migración, pero más allá de eso, por las políticas aplicadas durante esa época, que privilegiaron el

La Convivencia fue sin duda, un período que marca la época, de alguna manera es una representación del apaciguamiento político, movido tal vez por las clases medias, que coexistiendo en número creciente, armonizan intereses para apaciguar las antiguas revueltas sociales.
Claro que esto trajo consecuencias funestas, como lo señalasn los autores, para las otras clases. Es decir, la convivencia representativa de clases medias no incluía a los marginados, a la clase trabajadora, o al resto del Perú no oficial.
La industrialización se dio a partir de 1948, y a partir del cincuenta se empieza el proceso de la sustitución de importaciones, fortaleciendo a los sectores exportadores, que estaban en franco crecimiento, debido a que también empezaba la expansión de un mercado interno (cementeras, productos varios de la Grace por ejemplo), claro que en respuesta a la recesión mundial.

sábado, 30 de junio de 2007

Comentarios a Historia del Perú Contemporáneo de Carlos Contreras y Marcos Cueto. Tercera parte: El último medio siglo, 1948 – 1999

Por: Luis Marín

Contreras y Cueto nos brindan un sesudo repaso por los casi últimos cincuenta años de historia contemporánea, en La Restauración Oligárquica, se analiza al Perú a partir del Gobierno de Odría, destacando principalmente la influencia de esta etapa que configuraría la fase industrial peruana. Odría, militar él, devolvió la hegemonía perdida a la clase oligárquica, pues mantuvo un régimen autoritario y duro para las clases populares. Durante su gobierno se apostó por que el desarrollo nacional sería generado por los grupos exportadores, dando coherentemente, diversas medidas que beneficiaban al sector exportador. Desde la etapa de Leguía se seguía iniciativas y modelos estadounidenses -como la ampliación vial que determinó el cambio de la configuración urbana de Lima- y Odría siguiendo el patrón también realizó obras[1] bajo la tutela de intereses norteamericanos, que por entonces eran dueños de los yacimientos mineros. Todos estos factores hicieron más atractivas a las ciudades, propiciando el incremento del proceso migratorio que pobló la Lima extramuros, y se alineó con el corte de políticas populistas de un gobierno autoritario. Recuérdese por ejemplo que durante su Gobierno se creó el distrito de San Martín de Porres, el 22 de Mayo de 1950, con el nombre de distrito “Obrero Industrial 27 de Octubre”. El nombre del distrito tuvo por objetivo el captar clientela política que legitimara al gobierno militar de Odría, debido a que esa fecha fue en la que el General dio el golpe de Estado. Sin embargo; cabe la posibilidad de que esa iniciativa surgiera desde los mismos habitantes, pues muchas veces se buscaba el favor político del gobernante de turno mediante este tipo de estrategias populares, tácticas que no ha cambiado desde esa época y perduran hasta el día de hoy.
Posteriormente se consolida parte de la industria, ya con Prado en el poder se da el boom de la explotación de harina de pescado, que trajo grandes ingresos a la economía nacional, tanto así que el Perú se llega a convertir en el 1964 en el primer país pesquero. Consecuentemente con un aumento de los asalariados, el sindicalismo aumentó en número e importancia. Además, ya el segundo Prado, permitió la existencia de partidos políticos, sin persecuciones. La sociedad peruana se liberaliza y empiezan a encontrarse contrastes entre el pasado donde predominaba el dualismo entre aristocracia y clases populares para pasar a una sociedad estructurada con burgueses establecidos, proletarios sindicales, obreros, campesinos e indígenas; en interacción continua por la migración. Posteriormente, el breve periodo del primer belaundismo, que propugnaba la participación comunal en obras públicas, la integración vial de una selva aislada y el impulso de la nueva clase educada cayó por el golpe de las Fuerzas Armadas (1962). Este primer golpe respondía a una iniciativa de la milicia en pleno, sin la necesidad de nuevos caudillismos, debido a las continuas insurgencias al interior del país principalmente. Luego de elecciones, Belaúnde retomó el poder, y en un afán democratizador característico de su partido[2] (Acción Popular) llamó a elecciones municipales en 1963, las primeras de la historia peruana. Belaúnde venía con un discurso que podríamos denominar de nacionalismo desarrollista. Planteaba la integración vial plena como motor del desarrollo nacional y su ímpetu era bien visto por intereses extranjeros. Además, se enfrentó no con mucho éxito a quienes se oponían a la Ley de Reforma Agraria que ya se hacía necesaria en el país. Inició la segunda política de Vivienda conocida hasta entonces y terminó por sucumbir ante la crisis de una economía que comenzaba a sufrir el embate de la crisis económica que inauguraba otro ciclo histórico, el del Gobierno Militar.
En la última parte, Contreras y Cueto repasan la trayectoria del Gobierno Militar. Podemos decir que la característica central de esta etapa es la de la consolidación de la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), las medidas del Gobierno Militar significaron la protección de la industria nacional y un desarrollo de la misma, que impulsó el crecimiento del empleo y reproducía un modelo de desarrollo que en el fondo buscaba eliminar las injusticias sociales para acabar con la desigualdad y la ganancia de ella de los movimientos insurgentes. Se centralizó la organización social y comenzó un severo programa de estatizaciones. La planificación militar se tradujo en la mayor importancia que se le dio al Instituto Nacional de Planificación. Este punto marca el inicio de un proceso que ha devenido en el uso frecuente de las técnicas de planificación para la participación popular. Además, la Reforma Agraria significó un profundo cambio en la estructura social nacional, si bien pude señalarse que se trató de redistribuir el poder, Contreras y cueto ilustran como esta fue un fracaso, pues al final las tierras eran administradas por cooperativas y técnicos, y en los otros casos no existía visión empresarial del campesinado que garantice la prosperidad de las tierras. Un ejemplo tardío puede hallarse en el testimonio del sindicalista Zoísmo, acerca de la fenecida Hacienda Huando.
Otra crisis económica (la de 1976) volvió a cambiar el giro de la historia peruana. La crisis facetó al sector agrícola que no producía lo demandado por la ya creciente costa y la metrópoli en ciernes. Cundió el descontento por la inflación producida por la crisis internacional del petróleo y se sucedieron grandes e históricas marchas. Se demostró en esta etapa el rol articulador de los partidos de izquierda que movilizaban a la población, el de los sindicatos y de otras organizaciones como los frentes de defensa. También la iglesia jugó un papel fundamental pero poco conocido en esta etapa, pues agrupaba asociaciones parroquiales para la movilización social. Todo esto pasaba mientras acontecía algo trascendental, el Perú por fin tornase inclusivo cuando se garantizó el derecho a voto de los analfabetos. Ya los campesinos, indios, mujeres y analfabetos votarían en las próximas elecciones por la Asamblea Constituyente.
El segundo belaundismo trajo consigo las elecciones municipales de 1980, en las que los sectores de la izquierda ganaron varios distritos en Lima y que en las siguientes elecciones ganarían el sillón municipal metropolitano, demostrando así que los varios sectores que superaron el dilema de participar o no en las elecciones para “luchar desde adentro” fue una innovadora y conveniente opción. A finales de la década de los ochenta, ya se sentía con fuerza el factor sendero que sumado a la fortísima crisis del gobierno Aprista destruyó la sociedad y economía peruana, respectivamente.
En la tercera y última parte del texto, Contreras y Cueto repasan el fenómeno Fujimori, que lidió con el miedo al shock liberal en las elecciones del noventa, e instauró un régimen tecnocrático en una década marcada por el autoritarismo y el autogolpe de 1992. Sin embargo, el posterior proceso de transición promovido por organismos internacionales, ayudó a la recomposición económica del país, que se reinsertó a la economía internacional.
La historia del Perú Contemporáneo sin duda deja muchas lecciones, se puede colegir que mientras no se integre la sociedad peruana, nuestras escisiones y sentido parcelario de la realidad harán que seamos más vulnerables a las incursiones violentas y víctimas d procesos globales que afecten nuestra economía. Sin más, el combatir la desigualdad que reina en América Latina paliará los efectos de la incierta crisis actual, pero; también se puede dar cuenta del cambio estructural por el que ha pasado el país y sus estratos sociales, que empezaron expresando una diversidad que privilegiaba a unos y marginaba a otros, y que termina polarizando a la población, entre los muchos que son pobres, los pocos de clase media urbana y los ricos. A pesar del boom minero exportador que se acabará pronto, debemos procurar comprender los procesos contemporáneos, que nos ilustren sobre el devenir de nuestra sociedad, y en este contexto de ampliación de la participación ciudadana, aunar esfuerzos desde diversos sectores por la vigilancia del buen rumbo en esta sociedad despolitizada.
NOTAS

[1] Como la construcción de ministerios, avenidas, hospitales, etc. Es decir, obras de “fierro y cemento”.
[2] Recuérdese que a la salida de Fujimori y durante el Gobierno de Transición de Valentín Paniagua se crearon as instancias de participación cono los Concejos de Coordinación Local, la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza y los procesos de Presupuesto Participativo. Queremos creer que no es una simple coincidencia.