Por: Lic. Luis Marín
lmarin@socialconsultores.com
La idea del desarrollo ha evolucionado con el tiempo, haciéndose cada vez más compleja. A mitad del siglo pasado el desarrollo era entendido netamente como el crecimiento de la economía. Los países buscaban diferenciarse de acuerdo a la medición de índices de tipo macroeconómico. Posteriormente, el concepto de desarrollo se amplió hasta incluir los temas de desarrollo a escala humana y de medio ambiente. Se empezó a hablar de desarrollo sostenible para afirmar que el desarrollo actual debía garantizar la sostenibilidad de las generaciones futuras, es decir, que el modelo no debía agotar los recursos hoy, sino preveer el futuro de las siguientes generaciones.
Lo que denominamos la evolución o complejización del concepto de desarrollo, responde a un aumento de sus contenidos, que buscan integrar diversas dimensiones: económicas, culturales, religiosas, política, ética, etc. Con el paso de los años y la complejización del concepto, el desarrollo incluyó la problemática del género, definida como la búsqueda de igualdad de oportunidades entre los sexos y del respeto de las identidades sexuadas.
Este proceso no ha sido sencillo, y ha estado acompañado de movimientos sociales crecientes como el feminismo, que se hicieron más visibles en la esfera política, cultural y académica de los países de la región. De esta manera, el desarrollo complejiza sus contenidos -puede tomarse como un indicador de este proceso de complejización al Índice de Desarrollo Humano (PNUD), que es un índice compuesto por tres índices que miden la longevidad, el nivel educacional y el nivel de vida- hasta integrar muchas de las dimensiones que conforman el desarrollo humano (Boisier; 2002, p. 9).
Referencias
Boisier, Sergio 2002 ¿Y si el desarrollo fuese una emergencia sistémica?. Instituto de Desarrollo Regional. Documento de Trabajo N° 6.
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Conceptualizando la perspectiva de género
Por: Lic. Luis Marín
Correo: lmarin@socialconsultores.com
La equidad de género, conceptualmente, es un enfoque que evidencia las desigualdades existentes entre varones y mujeres. Este enfoque plantea modificar las asimetrías en las relaciones de poder que afectan a las mujeres. De esta forma se garantizaría el mayor acceso de ellas a recursos y oportunidades que mejorarían su calidad de vida.
La apuesta por la equidad de género debe ser un compromiso de los Estados ya que el incremento de la calidad de vida de las mujeres impactaría positivamente en las familias, y en el desarrollo de las naciones.
Sin embargo, la categoría género encierra diversos contenidos, ya que posee cargas de índole cultural, político y normativo (Scott; 1996, p. 289). Así, en él se reflejan las tradiciones y trayectorias culturales de la interrelación entre varones y mujeres, la posición en la esfera pública de los mismos y las consideraciones referidas a las normas de convivencia social.
Otra de las consideraciones que hay que tener en cuenta cuando se habla de género, es el de las identidades sexuadas, ya que el género siendo la construcción cultural de los cuerpos sexuados, admite diversas identidades que no se encasillan en la dicotomía masculino – femenino, sino que se remite incluso a construcciones identitarias inter y transgénero. La categoría género se relaciona con otras problemáticas y definiciones tales como identidad, cuerpo y sexo. No nos explayamos al respecto por cuestiones de espacio. Para un desarrollo mayor del concepto y de dichas relaciones véase De Barbieri (De Barbieri; 1995).
Es por ello que el género debe considerarse como transversal en el estudio de los procesos sociales, dada su complejidad y dificultad para el diseño de políticas integrales articuladas, que consideren las diferencias antes mencionadas.
Referencias
De Barbieri, Teresita 1995 Certezas y malos entendidos de la categoría género. En Materiales de género. Diploma de Estudios de género de la PUCP.
Scott, Joan W. 1996 El género: una categoría útil para el análisis histórico. En: Lamas, Marta (Compiladora). “El género: la construcción cultural de la diferencia sexual” PUEG, México. 265-302p.
Correo: lmarin@socialconsultores.com
La equidad de género, conceptualmente, es un enfoque que evidencia las desigualdades existentes entre varones y mujeres. Este enfoque plantea modificar las asimetrías en las relaciones de poder que afectan a las mujeres. De esta forma se garantizaría el mayor acceso de ellas a recursos y oportunidades que mejorarían su calidad de vida.
La apuesta por la equidad de género debe ser un compromiso de los Estados ya que el incremento de la calidad de vida de las mujeres impactaría positivamente en las familias, y en el desarrollo de las naciones.
Sin embargo, la categoría género encierra diversos contenidos, ya que posee cargas de índole cultural, político y normativo (Scott; 1996, p. 289). Así, en él se reflejan las tradiciones y trayectorias culturales de la interrelación entre varones y mujeres, la posición en la esfera pública de los mismos y las consideraciones referidas a las normas de convivencia social.
Otra de las consideraciones que hay que tener en cuenta cuando se habla de género, es el de las identidades sexuadas, ya que el género siendo la construcción cultural de los cuerpos sexuados, admite diversas identidades que no se encasillan en la dicotomía masculino – femenino, sino que se remite incluso a construcciones identitarias inter y transgénero. La categoría género se relaciona con otras problemáticas y definiciones tales como identidad, cuerpo y sexo. No nos explayamos al respecto por cuestiones de espacio. Para un desarrollo mayor del concepto y de dichas relaciones véase De Barbieri (De Barbieri; 1995).
Es por ello que el género debe considerarse como transversal en el estudio de los procesos sociales, dada su complejidad y dificultad para el diseño de políticas integrales articuladas, que consideren las diferencias antes mencionadas.
Referencias
De Barbieri, Teresita 1995 Certezas y malos entendidos de la categoría género. En Materiales de género. Diploma de Estudios de género de la PUCP.
Scott, Joan W. 1996 El género: una categoría útil para el análisis histórico. En: Lamas, Marta (Compiladora). “El género: la construcción cultural de la diferencia sexual” PUEG, México. 265-302p.
sábado, 30 de junio de 2007
Comentario a Las rutas de la masculinidad: ensayos sobre el cambio cultural y el mundo moderno de Rafael Montesinos
Por: Soc. Luis Marín
lmarin@socialconsultores.com
A través de un recuento de los diversos enfoques acerca de la masculinidad, Montesinos nos plantea la influencia de los cambios culturales que se produjeron en el mundo en las décadas de los sesenta y setenta, de cómo éstos reconfiguraron la identidad femenina debido a la salida al espacio público de las mujeres, por las exigencias que los cambios en el mundo de orden social y económico, y por la obtención de nuevos derechos que le permitieron transformarse a sí misma.
Este cambio trajo consigo una reacción de las identidades masculinas - fruto de las consecuencias de los cambios en la identidad femenina- afectadas por la pérdida de espacios laborales, la pérdida del control sobre la sexualidad y la dominación para con el otro sexo. Esta reacción se convierte en crisis cuando se cuestiona el status quo del varón basado en las ya no legitimadas prácticas autoritarias.
Este cambio cultural trae consigo conflictos entre los géneros, pues sus patrones o roles sociales se reconfiguran constantemente. El estereotipo del varón proveedor y la mujer reproductora sufren drásticos cambios que se reflejan también en el cambio de estructura de las familias. A todo esto, el Estado sigue siendo una institución socializadora que refrenda el modelo de dominación masculina, siendo cada vez mas incongruente con la realidad social, pues las prácticas difieren mucho de lo que se pueda articular en los discursos oficiales.
Las prácticas sexuales también salen a la luz e influyen en la reformulación de los roles sexuales en la sociedad; a pesar del tradicional y represor discurso oficial de control sexual de la iglesia católica. Estas prácticas de alguna manera deconstruyen aún mas el modelo clásico de identidad masculina, ya no solo son parte de un escenario intimo si no que se convierten en prácticas de nuevos estereotipos que se interrelacionan con el resto de la sociedad.
La propuesta que plantea el autor es la construcción de una nueva identidad masculina, que procure una relación mas horizontal y democrática con los sexos, que no reprima los aspectos emocionales del varón y que por sobre todo no esté basada en los patrones tradicionales de control sobre el otro sexo, que además interprete adecuadamente el nuevo rol de las mujeres en la nueva sociedad, con todos sus matices y expresiones.
Las rutas de la masculinidad están por ende reconfigurándose frente a los distintos procesos que afectan cultural, social y económicamente a esta nueva sociedad.
Etiquetas:
género,
Rutas de la masculinidad,
sexualidad
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